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Si hace unos años me hubieran preguntado dónde me veía a los 50, la respuesta habría sido sencilla: aquí, en Chulilla.

Soy Montse, “La Corretger” y esta es la historia de mi casa rural.

Aunque nací y crecí en Valencia, mis raíces siempre han estado ancladas a este pueblo. “Corretger” es el nombre que heredamos del oficio de mi abuelo, un sobrenombre que ha viajado de generación en generación y que llevamos con orgullo, como se llevan las cosas que hablan de quiénes somos.

Desde que era pequeña, cada viernes al salir de la escuela, toda la familia veníamos a Chulilla para pasar el fin de semana y vacaciones. A medida que crecí, esta tradición nunca cambió.

Un sueño compartido

La Corretger no es solo una casa rural; es el reflejo de un proyecto de vida compartido con Moisés, mi compañero de vida y de sueños. Juntos, hemos volcado nuestra energía en dar forma a este lugar, rehabilitándolo con respeto y pensando siempre en el placer de acoger.

Nuestra Filosofía

Creemos en un lujo diferente: el lujo del tiempo, del silencio y de la autenticidad. Queremos ofrecerte un espacio para compartir sin prisas, donde todo fluye:

  • Con calma: Para que el ritmo del mundo exterior se quede en la puerta.

  • Con alma: Porque cada rincón tiene una intención y un porqué.

  • Con raíces: Honrando la historia de los muros que nos rodean y la tierra que pisamos.

«La Corretger es un refugio donde pasado y presente se entrelazan para invitarte a descubrir la belleza sencilla.»